El expresidente de Francia, Nicolas Sarkozy, fue condenado este 25 de septiembre a cinco años de prisión y a pagar una multa por 100,000 euros por el delito de asociación delictuosa, tras enfrentar un juicio por el presunto financiamiento de su campaña presidencial de 2007 por parte del régimen libio de Muamar Gadafi.
El tribunal dio a conocer su decisión, declaró culpable a Sarkozy por asociación ilícita y lo absolvió de otros cargos, como corrupción pasiva y desvío de fondos públicos. Aunque no pudo probarse que fuera el beneficiario directo de los fondos libios, el tribunal determinó que sí intentó obtenerlos.
La orden de condena incluye indicaciones de ingreso inmediato a prisión y ejecución provisional, incluso en caso de apelación. La fiscalía citará a Sarkozy en el plazo de un mes para fijar la fecha de su encarcelamiento. El tribunal de París ratificó que el exmandatario deberá cumplir su pena en prisión sin que la apelación suspenda la medida de seguridad.
El tribunal justificó la medida al señalar que los hechos fueron excepcionalmente graves y que esto podía afectar la confianza de los ciudadanos en las instituciones.
El caso tomó un nuevo giro con la muerte de Ziad Takieddine, ocurrida el pasado 23 de septiembre. Takieddine declaró en su momento que había entregado hasta cinco millones de euros provenientes de Gadafi a Sarkozy y a su jefe en 2006 y 2007. Más tarde, se retractó de esas acusaciones, pero luego volvió a contradecirse, lo que originó una nueva causa contra Sarkozy y su esposa, Carla Bruni, acusados de presionar a un testigo.
En febrero de 2025 el máximo tribunal de Francia confirmó una condena previa contra Sarkozy por corrupción y tráfico de influencias, y ordenó que portara una pulsera electrónica hasta el mes de mayo, algo inédito para un expresidente francés. Esta pulsera ya le fue retirada.