Alex Jeffrey Pretti, de 37 años, fue asesinado este 24 de enero por agentes migratorios de ICE en Minneapolis, una ciudad estadounidense ubicada en Minesota, donde se han suscitado manifestaciones masivas desde el homicidio de Renee Nicole Good, también a manos de ICE.
Pretti era ciudadano estadunidense, nacido en Illinois y criado en Wisconsin. Al igual que Good, los registros judiciales indicaban que no tenía antecedentes penales. Trabajaba como enfermero de cuidados intensivos en un hospital del Departamento de Asuntos de Veteranos. En su tiempo libre le gustaba disfrutar de la naturaleza y practicar ciclismo.
“Era una persona amable y bondadosa que vivía para ayudar”, escribió en redes sociales Dimitri Drekonja, un compañero de trabajo de Pretti. “Es una persona maravillosa. Tiene un gran corazón", indicó a AP una de sus vecinas. Pretti vivía solo en un condominio de cuatro apartamentos, ubicado a poco más de dos kilómetros del lugar donde fue autoridades estadounidenses le dispararon.
De acuerdo con testimonios de sus allegados, recopilados por BBC, Pretti se sentía indignado con las políticas migratorias del Gobierno de Trump. “Se preocupaba por esas personas [inmigrantes perseguidos por ICE] y sabía que estaba mal, así que se unió a las protestas”, declaró su padre, Michael Pretti.
Aunque Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional estadounidense, aseguró que Pretti estaba armado y que agentes le dispararon “para defenderse”, el video viralizado en medios de comunicación y redes sociales, no muestra al civil con un arma en ningún momento. La exesposa de Pretti, Rachel N. Canoun, confirmó que la víctima contaba con un permiso para portar un arma oculta. "Nunca me pareció el tipo de persona que llevara un arma", declaró una vecina a AP.