Apenas habían pasado algunas horas de la eliminación de Estados Unidos de la Copa del Mundo, celebrada parcialmente en su país, cuando el presidente Donald Trump decidió cortar de tajo los acuerdos de alto al fuego con Irán, ya irrespetados por Israel, en un discurso calificado por algunos críticos como imprudente y por otros como, cuando menos, una necedad, mientras que, en los círculos cercanos al mandatario, se le festeja como si hubiera realizado una proeza heroica. La pelota continúa rodando dentro de las actividades de la Copa Mundial de futbol en Estados Unidos, símbolo de una supuesta unión y fraternidad universal; sin embargo, en uno de sus discursos y ruedas de prensa en el marco de la Cumbre de la OTAN, culminada este fin de semana, Trump arremetió contra el régimen iraní, descalificando sus acciones y asegurando haber terminado las negociaciones de paz al considerarlas inútiles para sus propios fines, llamándolas incluso "basuras", llevando una vez más al conflicto a una fase alejada de la paz.
Tras semanas enteras en las que la Copa del Mundo medianamente alivió las tensiones del conflicto EU/Israel-Irán, al enfocar los esfuerzos políticos y la atención mediática en los botines de los competidores de la justa, este fin de semana el mandatario Donald Trump irrumpió en la cumbre de la OTAN, llevando consigo un nuevo mensaje de reclamo a los miembros de la organización por no haber apoyado su guerra contra Irán, iniciada formalmente a principios de 2026, y exigiendo un mayor gasto militar y de defensa, siendo España uno de los países más atacados por el mandatario tras llamarlos inútiles, debido a la resistencia del gobierno de Pedro Sánchez a apoyar el genocidio en Gaza, además de ser uno de los principales líderes europeos cuyos intereses discrepan con las intenciones de Trump respecto de Europa. Durante los actos con periodistas celebrados durante la cumbre, tanto el estadounidense como el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, fueron severamente cuestionados tras las constantes amenazas por parte del primero contra el territorio autónomo de Groenlandia, bajo protectorado de Dinamarca, miembro y aliado de la misma organización, mientras que el segundo parece simplemente sumirse en elogios hacia el magnate, a quien parece querer agradar, a pesar de su propia dignidad. Ante esto, la segunda fase de la guerra entre Estados Unidos e Irán parece entrar en un punto en el que sus aliados europeos se encuentran cada vez menos satisfechos con las acciones tomadas durante el conflicto, y parece que esta guerra continuará, una vez más, solo al lado de Israel.
Considerando el balance de la reunión como poco positivo para la resolución de los conflictos armados activos, Israel ha continuado, paralelamente a todo tratado y negociación de paz, con una campaña de anexión y ataque territorial en el Líbano, donde se siguen sumando víctimas mortales, así como territorios ocupados por parte de las Fuerzas de Defensa de Israel.
Irán, por su parte, ha reactivado sus protocolos de defensa del territorio, y las Fuerzas Armadas de Irán, así como la Guardia Revolucionaria, hace unas horas lanzaron misiles a los aliados regionales de Estados Unidos: Jordania, Baréin y Kuwait, enviando un mensaje claro sobre la influencia militar del país norteamericano en la región, así como retomando el control estratégico y económico del Estrecho de Ormuz, sitio donde se ha determinado el devenir del conflicto y que juega un papel relevante dentro del tablero de negociaciones de paz, pero también como uno de los puntos más ríspidos en lo que a los combates se refiere.
Las consecuencias de la ruptura de las negociaciones, así como de los ataques entre las naciones involucradas en el conflicto, pueden verse reflejadas en el alza de los precios del petróleo, lo cual representa no solo un problema en el sector comercial, sino también en la producción de bienes y servicios, y sus efectos podrán acentuarse en las próximas semanas, cuando expertos prevén un alza en los precios a nivel mundial, si es que el conflicto continúa escalando o si se prolonga por días o meses de la manera en que se ha desarrollado desde el mes de febrero.
En cuanto a las consecuencias políticas, Irán se ha visto plenamente fortalecido, a pesar de los numerosos y sangrientos ataques a su territorio, que le han costado la vida a miles de civiles, tras consolidar su régimen islamista como una potencia regional que continúa sólida, a pesar de sus reacomodos y del asesinato de sus líderes más importantes y personajes más emblemáticos. Por su parte, Donald Trump está cada día más aislado de sus aliados en la OTAN, quienes siempre han preferido mantener su apoyo militar a Ucrania antes que plegarse a los caprichos de Estados Unidos e Israel en Asia Oriental. Del mismo modo, actualmente el mandatario atraviesa una crisis de popularidad, la cual roza el 40 % de aprobación del electorado estadounidense, una de las más bajas en el último año, y esto puede verse reflejado en las elecciones de noviembre tras las pifias de su líder en sus aventuras bélicas por todo el mundo.