El zapatismo representa la versión radical más consolidada de la Tercera Transformación de la Vida Pública de México, es decir, de la Revolución Mexicana. El gran historiador Enrique Semo escribió en el libro Historia del pueblo mexicano (2021) un capítulo titulado “Las tres grandes transformaciones de México”. En éste, narra el carácter radical de las tres conflagraciones en la historia de México que se iniciaron en los años 1810, 1854 y 1910. La cuarta trasformación inició en 2018 y estamos construyendo su historia.
Sobre la Gran Revolución de 1910 indica: fue hecha contra una oligarquía que parecía dominarlo todo “por las buenas o por las malas”, contra las deslindadoras extranjeras, los hacendados, el Estado represor y contra los caciques. Primero, la lucha armada estuvo dirigida contra la dictadura personal, después, contra un gobierno que no cumplió su palabra de devolver las tierras al campesino, vino una contrarrevolución a la que le respondió una gran revolución social, luego lucha de facciones… hasta que en la época de Lázaro Cárdenas se consolidó un Estado. Concluye Semo que “La Revolución Mexicana nunca rebasó los límites de una revolución burguesa intencionada a crear las bases de un desarrollo capitalista moderno”.
Para conocer la historia del zapatismo puedo recomendar tres libros: el texto clásico más conocido es Zapata y la Revolución mexicana escrito por John Womack en 1969. Cuando se cumplieron cien años del asesinato de Emiliano Zapata salieron a la luz: La guerra zapatista, 1916-1919 de Francisco Pineda Gómez y Zapata. La lucha por la tierra, la justicia y libertad de Felipe Ávila. De todos modos, yo sigo la pista de las nuevas publicaciones sobre el zapatismo, y les comparto una que se publicó en Sudamérica el año pasado.
En Colombia existe una revista que se llama Historia y Espacio, cuyo volumen 21, número 65, correspondiente al periodo de julio- diciembre de 2025 tuvo como Dossier: “Reforma, Libertad, Justicia y Ley. Un acercamiento al movimiento revolucionario zapatista”, el cual está disponible en: https://historiayespacio.univalle.edu.co/index.php/historia_y_espacio/issue/view/1113
El pasado sábado 19 de septiembre de 2026, el coordinador de esta obra, Dr. Moroni Hernández de Olarte, nos invitó a presentarlo en el Faro Milpa Alta – Miacatlán, evento donde participamos la Mtra. Lilia Bonilla González-Aragón, la Mtra. Dulce Margarita Castillo, el Dr. Edgar Urbina Sebastián, el Mtro. Nabor Nazario Saturnino y un servidor.
La zapatista es una lucha que reivindicamos por su congruencia y larga duración tanto los pueblos de Milpa Alta, el sureste del Estado de México, todo Morelos y gran parte de Puebla. También los pueblos que han tenido luchas agrarias siempre nos recuerdan que “¡Zapata vive y la lucha sigue!”. Las luchas de ayer son los derechos de hoy.
La Mtra. Castillo resaltó, por ejemplo, un artículo de Armando Josué López Benítez sobre los pueblos cercanos a Tlaltizapán, Morelos. López demuestra que los zapatistas tuvieron una prolongada resistencia contra los poderes hegemónicos. La Mtra. González Aragón invitó a la lectura del diario de Angélica Rodríguez, chilena quien, junto con su esposo, visitó entre 1973-1974 y 1976 a decenas de veteranos zapatistas, para conocer sus historias. Muchas veces las personas humildes del campo les invitaron de sus alimentos, otras veces, ellos como investigadores pudieron ayudar con medicamentos o logrando alguna red de apoyo para los sobrevivientes de la Revolución. Ello lo realizaron casi siempre preguntando a qué hora salía el último camión para regresar a Cuautla o Cuernavaca, y de ahí a la Ciudad de México.
Cuando me tocó el turno compartí la ardua labor que realizó mi colega historiador Carlos Roberto Cruz para recuperar las ubicaciones y extensiones de los pueblos, las haciendas, los ranchos y los montes, indagando de qué manera se luchó por la tierra. Su trabajo tiene mucho que ver con las enseñanzas de tres grandes historiadores, el Dr. Alejandro Tortolero y la Dra. Norma Angélica Castillo de la UAM-Iztapalapa y la Dra. Margarita Menegus de la UNAM.
El Dr. Edgar Urbina inició su participación recordando una canción de The Scorpions, luego explicó que su capítulo habla de la lucha zapatista durante la efímera dictadura de Victoriano Huerta, pero siempre tomando en cuenta que los pueblos sufrieron los abusos tanto del ejército federal como de los zapatistas, lo cual alteró la vida comunitaria.
Debo mencionar que el moderador, Nabor Nazario, escuchaba atentamente cada una de las participaciones para complementar y conectarlas con la siguiente participación. Destaco también el público: una treintena de jóvenes adolescentes, la mayoría de ellos escuchando con mucho interés, y una docena de adultos, la mayoría de los cuales participó al final con preguntas genuinas y aportando más información sobre el tema.
Por último, el Dr. Moroni Hernández contó que él da conferencias si lo invitan, tanto en las más prestigiadas universidades como en los pueblos más pequeños, donde haya personas interesadas en conocer Historia. En uno de esos pueblos, su público, uno de los mejores públicos que ha tenido: niños de seis y siete años, hicieron preguntas muy interesantes y un niño, Juanito, le reclamó que no había hablado de su abuelo. “-¿Quién es tu abuelo?”, -Prefecto Carmona, -Ah bueno, es un líder revolucionario en la región de los volcanes, pero hay poca información sobre él. -Vaya a la casa, allá tenemos información.
Meses después, cuando acudió a la casa de Juanito, ante la insistencia de la regidora que lo invitó a dar la conferencia, encontró que la mamá de Juanito conservaba el diario de la Revolución Mexicana (1914-1916) de uno de los generales zapatistas. Allí, Hernández de Olarte encontró la lucha de un colombiano que luchó en la Revolución Mexicana, y la reconstrucción de esta historia llevó a que una revista académica de la Universidad del Valle, de Cali, Colombia, dedicara un Dossier para el zapatismo.
El Dr. Moroni, continuamente cierra sus conferencias diciendo lo que le contó un abuelito zapatista en 2010 bajo la sombra de un capulín: “La Revolución no es como el cielo, azul todo; es como el arcoíris, mezcla de colores”.