El canciller cubano, Bruno Rodríguez, destacó que una mayoría de ciudadanos en Estados Unidos se opone a una eventual intervención militar contra la isla, al citar una encuesta que revela que 61% rechaza una acción bélica, frente a apenas 13% que la respalda.
A través de un mensaje en redes sociales, el diplomático llamó al gobierno del presidente Donald Trump a “escuchar y atender las demandas de la mayoría de su población”, al subrayar que existe un creciente cansancio entre los estadounidenses por décadas de guerras, agresiones y operaciones militares financiadas con recursos públicos.
Rodríguez señaló que, mientras aumentan los presupuestos destinados a la defensa, muchos ciudadanos perciben una reducción en los fondos públicos dirigidos al bienestar social, lo que ha generado un cambio en la opinión pública respecto a las políticas exteriores de corte militar.
La encuesta, elaborada por The Economist/YouGov, también muestra un rechazo significativo a otras medidas de presión contra Cuba. De acuerdo con el estudio, 46% de los encuestados desaprueba el bloqueo energético impulsado por Washington, mientras que 40% se manifiesta en contra del embargo económico, financiero y comercial que Estados Unidos mantiene sobre la isla desde hace más de seis décadas.
En contraste, el respaldo a estas políticas es menor, con 28% de apoyo al bloqueo energético y 32% al embargo, lo que evidencia una opinión pública dividida, pero con una tendencia creciente hacia el cuestionamiento de estas medidas.
Otro de los hallazgos relevantes del sondeo es que 61% de los estadounidenses está a favor de mantener relaciones diplomáticas entre ambos países, incluyendo mayorías entre demócratas, republicanos e independientes, lo que sugiere un consenso amplio sobre la necesidad de preservar los canales institucionales.
En cuanto a la percepción de riesgo, el estudio indica que una parte importante de la población no considera a Cuba como una amenaza significativa para Estados Unidos. El 37% afirmó que la isla no representa ningún peligro, mientras que 28% la percibe como un riesgo menor. Sólo 14% la considera una amenaza moderada y apenas 5% la identifica como un peligro grave.
Estos datos contrastan con la percepción que tienen los estadounidenses sobre otros países, como Corea del Norte o Rusia, a los que una mayoría sí identifica como amenazas más relevantes, lo que coloca a Cuba en un nivel mucho más bajo dentro de las preocupaciones de seguridad nacional.
El estudio también destaca un factor generacional: los ciudadanos menores de 45 años son considerablemente menos propensos a considerar a Cuba como un país hostil, lo que apunta a un cambio paulatino en la visión de las nuevas generaciones sobre la relación bilateral.
En este contexto, los resultados reflejan una opinión pública en Estados Unidos cada vez más distante de las políticas de confrontación hacia Cuba y más inclinada a privilegiar la vía diplomática y el entendimiento entre ambas naciones.