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  • hace 4 horas
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Elecciones intermedias en EE.UU: qué está en juego para Trump, mientras los demócratas buscan recuperar el Congreso

Este martes 3 de noviembre, los estadounidenses acudirán a las urnas para renovar parte del poder legislativo y elegir a decenas de gobernadores. Se trata de las elecciones de medio mandato (midterms), una votación que puede modificar el equilibrio político en Washington y complicar o facilitar los últimos dos años de Donald Trump en la Casa Blanca.

Aunque el nombre del presidente no aparecerá en las boletas, los comicios también funcionarán como un termómetro de la opinión pública sobre su segundo mandato. Actualmente, Trump registra una aprobación de 37.3 por ciento, frente a un 59.9 por ciento de desaprobación, de acuerdo con el promedio de encuestas de Silver Bulletin, actualizado al 1 de noviembre.

¿Qué se elige este martes?

La votación definirá la integración de las dos cámaras del Congreso:

- Cámara de Representantes: se renuevan sus 435 escaños. El partido que obtenga al menos 218 tendrá la mayoría.

- Senado: se disputan 35 de los 100 escaños. Los senadores tienen mandatos de seis años y solo una parte de la Cámara alta se renueva en cada elección intermedia.

- Gobernaciones: también se elegirán titulares de 36 de los 50 gobiernos estatales, además de otros cargos locales y legislativos.

Actualmente, los republicanos tienen el control de ambas cámaras del Congreso. Sin embargo, su ventaja en la Cámara de Representantes es reducida: cuentan con 219 escaños frente a 214 demócratas, además de dos vacantes. Los demócratas necesitan ganar cuatro distritos para recuperar la mayoría.

En el Senado, la composición es de 53 republicanos y 47 demócratas, incluidos los dos independientes que suelen votar con este partido. Para hacerse con el control, la oposición necesita una ganancia neta de cuatro escaños.

¿Qué dicen las encuestas?

Los sondeos anticipan una ventaja demócrata en la Cámara de Representantes. El promedio de 29 encuestas recopiladas por The New York Times y publicado por EL PAÍS el 2 de noviembre les otorga 51.2 por ciento de la intención de voto, frente a 42.6 por ciento para los republicanos.

Esta tendencia coincide con el comportamiento histórico de las elecciones intermedias: desde la Segunda Guerra Mundial, el partido del presidente ha perdido escaños en la Cámara de Representantes en 17 de 19 ocasiones.

En el Senado, en cambio, el panorama es más incierto. Los demócratas han encontrado oportunidades en estados tradicionalmente republicanos, pero varias contiendas permanecen cerradas y podrían definirse por márgenes estrechos.

Encuestas de CNN publicadas el 29 de octubre muestran ventajas demócratas en Michigan y Texas. En Michigan, Abdul El-Sayed registra 49 por ciento frente a 42 por ciento del republicano Mike Rogers; mientras que en Texas, James Talarico obtiene 49 por ciento frente a 43 por ciento de Ken Paxton.

En Maine y Kansas no hay un candidato claramente arriba: los resultados se mantienen dentro de márgenes que dejan abierta la disputa.

Por ello, aunque los demócratas tienen posibilidades de recuperar el Senado, necesitarían que varias contiendas competitivas se resuelvan a su favor. Las encuestas son fotografías de la intención de voto y no garantizan el resultado.

¿Qué está en juego para Donald Trump?

El control del Congreso es clave para la agenda presidencial. Si los republicanos conservan ambas cámaras, Trump tendrá mayores facilidades para impulsar leyes, aprobar presupuestos y avanzar en sus propuestas.

Pero si los demócratas recuperan la Cámara de Representantes o el Senado, podrían bloquear o modificar iniciativas del gobierno, dificultar la aprobación de recursos y utilizar las comisiones legislativas para investigar a la administración.

Una mayoría demócrata en la Cámara baja también podría abrir la puerta a nuevas investigaciones sobre las decisiones del presidente, incluidas sus políticas migratorias y otros asuntos de su gobierno.

El resultado no significa que Trump pierda la presidencia ni que deje de ejercer sus facultades ejecutivas. Sin embargo, sí puede reducir su margen de maniobra en el Congreso durante la segunda mitad de su mandato.

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La disputa por el rumbo del Partido Demócrata

Además de la competencia con los republicanos, estas elecciones también pondrán a prueba las diferencias internas del Partido Demócrata.

Once candidatos respaldados por los Socialistas Democráticos de América (DSA, por sus siglas en inglés) compiten por escaños en el Congreso bajo las siglas demócratas. Sus propuestas sobre salud, educación, impuestos, empleo y medioambiente han contribuido a movilizar a sectores progresistas, aunque también generan reservas entre votantes más moderados.

La figura de Alexandria Ocasio-Cortez, una de las principales representantes del ala progresista, ha cobrado relevancia durante la campaña. La congresista ha respaldado a candidatos de esta corriente, entre ellos Abdul El-Sayed, quien compite por un escaño en el Senado por Michigan.

El avance de estos aspirantes podría fortalecer la influencia progresista dentro del partido, aunque no representa necesariamente un giro de toda la bancada demócrata hacia el socialismo.

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Un termómetro rumbo a 2028

Las elecciones del 3 de noviembre también serán una señal política de cara a la contienda presidencial de 2028. Aunque Trump no puede buscar un tercer mandato, el resultado permitirá medir el respaldo a su gobierno y tendrá repercusiones en la disputa por el liderazgo de ambos partidos.

Por ahora, los sondeos colocan a los demócratas en una posición favorable para recuperar la Cámara de Representantes. El Senado, sin embargo, continúa en disputa. La participación electoral y el desenlace de un puñado de contiendas estatales serán determinantes para conocer cuánto poder conservarán los republicanos y qué margen tendrá Trump para gobernar durante los próximos dos años.