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  • 03 Jul 2023
  • 19:07
  • SPR Informa 6 min

Mas allá de las apariencias: el mito de la Francia multicultural

Mas allá de las apariencias: el mito de la Francia multicultural

Por Erick Calderón .

Las protestas en Francia de los últimos días han captado la atención debido a una intensa agitación social caracterizada por actos de violencia, destrucción y enfrentamientos continuos entre diversos sectores de la sociedad y las autoridades. Entre los participantes se incluyen grupos de migrantes y descendientes, comunidades islámicas, grupos anarquistas, sectores nacionalistas de derecha y la policía francesa. Estos acontecimientos han dado lugar a incendios, enfrentamientos, saqueos y otros incidentes que han resultado en la detención de un gran número de personas en un breve lapso.

Estas manifestaciones surgieron tras la difusión viral de un video en el que un oficial de policía francés disparó su arma contra un joven de 17 años de origen franco-argelino, provocando su fallecimiento. El incidente ocurrió después de que el joven ignorara las instrucciones del oficial de detenerse en un punto de control de seguridad.

Sin embargo, para comprender plenamente el contexto actual, es imprescindible ir más allá de una secuencia lineal de eventos ocurridos en los últimos días, pues es necesario adentrarse en el trasfondo que ha dado forma a la estructura social y económica francesa desde el período posterior a la Segunda Guerra Mundial.

Además, debemos considerar la historia colonial del país y el impacto de este fenómeno como proveedor de mano de obra para la reconstrucción después del conflicto, ya que fue es en este escenario donde el capitalismo requería la instauración de estados de bienestar en Europa para frenar el avance del comunismo y quiénes se convirtieron en la fuerza laboral barata para cumplir con ese propósito fueron los migrantes. Esta fue una de las principales razones por las que, en pocas décadas, gran parde de Europa se vio inundada de árabes y negros provenientes de sus antiguas colonias: fueron estos quienes desempeñaron trabajos arduos que sustentaron el estado de bienestar europeo durante décadas.

Es en este sentido que la actual ola de violencia en Francia puede ser explicada, en gran medida, por el legado de su pasado colonial, que perduró hasta la década de los años 60 del siglo XX ya que el imperio colonial francés se caracterizó particularmente por su crueldad y brutalidad hacia las colonias.

Por otro lado, tras estas colonias obtener su independencia, un considerable número de migrantes buscó establecerse nuevamente en Francia debido a los lazos culturales y lingüísticos existentes, así como a las políticas de reunificación familiar aplicadas a migrantes anteriores. Como resultado, un porcentaje significativo de la sociedad francesa está compuesto actualmente por individuos de origen étnico y nacional similar, sobre todo de individuos provenientes del norte de África y de medio oriente, cuyas historias se han entrelazado gradualmente. Sin embargo, la sociedad francesa ha enfrentado grandes dificultades para integrar plenamente a estos migrantes, debido a una combinación de prejuicios étnicos, barreras económicas y una falta de reconocimiento de su identidad dentro de la sociedad más amplia

Además, en la sociedad francesa se observa el eterno conflicto con los migrantes, que se presenta no solo en ese país, sino también en otros como Estados Unidos y varias partes de Europa. Este conflicto se basa en una relación contradictoria de: "te necesito como mano de obra, pero no te integro porque no eres como yo". Esta dinámica es real y desmitifica la noción simplista de que la falta de integración de los migrantes se debe a su propia elección o a su presunta disfuncionalidad como factores determinantes. En realidad, el problema es histórico y social y está arraigado en la dinámica económica del país, sin mencionar el peso que los aspectos étnicos y religiosos han ido adquiriendo especial relevancia en una sociedad que no solo desconoce la identidad de los migrantes en cierta medida, sino que también los excluye y margina de la suya.

Esta idea de “no ser como yo”, de “ser otro” dio como resultado, en el caso de Francia, que se establecieran guetos, con el propósito de mantener a este "otro" separado de las áreas urbanas principales, en una suerte de exterior dentro del propio país, por lo que no es ninguna casualidad que estos lugares ha crecido el radicalismo islámico y el resentimiento social hacia los franceses adinerados y de la clase media durante las últimas décadas.

Es aquí donde surge el problema, pues pareciera que en Francia, lo que se conoce como multiculturalismo es en realidad un proceso fallido de periferización de los migrantes no blancos. Estos individuos viven en una especie de exterior a pesar de encontrarse dentro del país y en tiempos actuales de crisis, polarización política e incertidumbre, esta situación ha estallado.

Llama la atención que tanto el discurso de la sociedad conservadora, como en el del propio Macron se han subestimado los resentimientos históricos derivados del colonialismo en términos de su alcance y consecuencias. Algunos argumentan que un cambio generalizado de actitud podría borrar por completo todo lo relacionado con el colonialismo. Sin embargo, quienes sostienen esta postura suelen desconocer la magnitud del odio y el resentimiento generados por estas experiencias, ya que no han experimentado personalmente el sufrimiento causado por una nación extranjera que saqueó los recursos de su país durante décadas o siglos, que estableció sistemas de privilegios raciales, económicos y sociales, ejerció esclavitud, represión y guerra, prohibió religiones e incluso realizó pruebas nucleares en su territorio, como fue el caso del Sahara Argelino en la década de los 60, después de obtener su independencia. Estas acciones provocaron daños al medio ambiente, desplazamientos forzados, enfermedades y todo tipo de problemas en la población local que terminó profundamente dañada.

Esto se deriva también de la falsa creencia de que el odio y el resentimiento histórico son simplemente una cuestión de conducta cívica o de una actitud moral, pero en realidad es una constante histórica y material en el sentido de que si aceptamos que la forma más común en que se manifiesta el odio y el resentimiento es a través de la violencia, y si consideramos que la violencia es una constante en nuestra especie, podríamos afirmar que el odio y la violencia han impulsado e influido fuertemente en la historia humana y la realidad actual, Francia es un claro ejemplo de ello.

Siguiendo la idea anterior, también se puede argumentar la existencia de lo que algunos llaman algo así como: "violencias justas". Estas, casi siempre, están relacionadas con la búsqueda de libertad y justicia y pueden ser ejercidas tanto por el Estado, como por la sociedad en momentos de revolución, cuando el primero no cumple adecuadamente con su función. Habría que preguntarse de manera muy sincera si estas protestas y al nivel al que han llegado, acaso, ¿persiguen una causa justa?

Lo cierto es que, si existen varios indicadores que, al menos para el caso de la policía francesa, si influyen los aspectos étnico-raciales al momento de ser detenido, por ejemplo, el estudio realizado por Rights Defenders en 2017, el cual es un organismo independiente de vigilancia de los derechos humanos en Francia, reveló que los hombres jóvenes percibidos como negros o árabes tenían 20 veces más probabilidades de ser detenidos por la Policía en comparación con otros ciudadanos. Estos hallazgos resaltan una preocupante disparidad racial y étnica en los patrones de detención y control policial en Francia.

Asimismo, organizaciones de derechos humanos, como Amnistía Internacional, han señalado que la Policía francesa practica el perfilado étnico y han hecho hincapié en la necesidad de implementar cambios estructurales significativos para hacer frente a la discriminación. La ONU, incluso hace unos días pidió a Francia que aborde “problemas profundos de racismo y discriminación en la aplicación de la ley”, como uno de los primeros comentarios desde el asesinato de Nahel.

La discriminación racial y étnica en los procedimientos de detención es un tema importante que plantea serias preocupaciones en cuanto al respeto de los derechos humanos y la igualdad de trato ante la ley. Estas disparidades pueden alimentar la percepción de injusticia y marginación entre las comunidades minoritarias, así como minar la confianza en las instituciones encargadas de hacer cumplir la ley. Por ello es fundamental abordar y combatir la discriminación racial en el sistema de justicia penal, promoviendo la igualdad de trato y garantizando que las prácticas policiales sean equitativas y respeten los derechos fundamentales de todas las personas, independientemente de su origen étnico o racial, algo que al parecer no se respeta del todo en Francia.

Por ello se vuelve fundamental cambiar el enfoque de seguridad por parte de las instituciones de seguridad francesas, como promover políticas de inclusión, reformar a la policía, sensibilizar y educar a la sociedad en estos temas, así como fomentar el diálogo y la participación entre los involucrados ya que la migración es un fenómeno milenario y global.

Es importante fortalecer la cooperación entre los países de origen, tránsito y destino de los migrantes, lo cual implica trabajar en conjunto para abordar las causas subyacentes de la migración, garantizar la protección de los derechos humanos de los migrantes y promover soluciones justas y sostenibles.

En última instancia, solo a través de un enfoque integral y colaborativo se podrá avanzar hacia una sociedad francesa más inclusiva, justa y respetuosa de los derechos de todos, independientemente de su origen étnico o cultural.