Este 31 de mayo la Presidenta Claudia Sheinbaum presentará ante el pueblo su Informe de Rendición de Cuentas desde el Monumento a la Revolución, pero también en cada una de las plazas públicas del país con el uso de la tecnología, lo que representa la posibilidad de un nuevo encuentro entre mexicanas y mexicanos en un contexto de disputas políticas y tentaciones injerencistas alimentadas incluso con ambiciones internas.
“Honestidad, resultados y amor al pueblo y a la patria” es como se titula este informe a propósito del aniversario del triunfo electoral de la Presidenta y del Segundo Piso de la 4T, y que se convierte en una inmejorable oportunidad para priorizar la defensa de la soberanía nacional.
El Monumento a la Revolución será el foro nacional y, en conjunto con los actos en cada entidad federativa, el punto de encuentro tan necesario en estos momentos para afirmar el orgullo de ser mexicanos, valorar lo que juntos hacemos y asumir retos y desafíos con el fondo de nuestras raíces y la visión de nuestros talentos.
Filias y fobias no caben en un ejercicio democrático que incluye a todas y todos, con una mandataria que se ha encargado de hacer de la inclusión social una bandera, de ahí la importancia de que el mensaje se replique en el vasto territorio nacional, mosaico pluricultural que se engrandece con sus pueblos originarios y la diversidad de sus comunidades.
La agenda pública, que es impulsada por la agenda del poder, lleva a querer hacer de cualquier espacio de expresión acciones representativas que en realidad solo acrecentan la polarización, y por eso la importancia de revalorar lo que es una tribuna nacional, desde la que un gobierno y su pueblo afrontan amenazas del exterior y exhiben y alertan sobre luchas internas que ponen en riesgo al país, al pueblo y su marca.
No podemos dar el mismo valor a actos que tiene su base en la disputa, el conflicto, el reclamo, la discordia, frente a ejercicios de rendición de cuentas y transparencia que deben darnos elementos para el escrutinio y la exigencia ciudadana, y poner el acento en la responsabilidad que conlleva ser mexicanos.
Hay una Presidenta que es de todas y todos, nos guste o no, y en ese tenor vale la pena escuchar con conciencia crítica lo que se vaya a informar. Que sea con el propósito de encontrar las coincidencias, aceptar o tomar el papel que nos corresponde, elevar las demandas y acelerar la marcha con el pulso ciudadano muy de cerca.
Bien sabemos que hay una ataque de la ultraderecha mundial hacia países y comunidades que se distinguen por ser progresistas, y también existe un entorno económico internacional sobre el que atizan agencias calificadoras que forman parte, evidentemente, del sistema mundo que se pretende imponer y unificar con fines lejanos al bienestar de los pueblos.
Pero frente a ello, el país hace su tarea, sin dejar de ver los tremendos desafíos que se presentan.
Datos como la baja de homicidios dolosos en un 49 % a nivel nacional en lo que va del sexenio; récord en la inversión extranjera en el primer trimestre del año, desempleo en el mínimo histórico que nos pone en el top 3 mundial, fortaleza del peso mexicano y reducción del déficit público deben verse como logros de una nación que nos incluye a todas y todos. El esfuerzo en el tema de seguridad se ha traducido en la mejora sin precedente del índice de paz, y aún falta mucho por hacer.
Dispongámonos a escuchar los datos, las cifras, los contrastes, los faltantes, pero sobre todo el mensaje político que seguramente vitalizará el ser mexicano/a en una etapa histórica en la que la defensa de la soberanía nacional nos debe unir más que nunca.