Keir Starmer anunció su dimisión este lunes 22 de junio como líder del Partido Laborista y primer ministro británico, luego de reconocer que perdió el respaldo suficiente dentro de su propio grupo parlamentario para continuar al frente del Gobierno.
"Llegar a Downing Street hace dos años fue el momento de mayor orgullo de mi vida", comentó en una declaración realizada desde la residencia oficial de Downing Street.
Starmer informó que ya comunicó su decisión al rey Carlos III, jefe de Estado británico, y aseguró que permanecerá en el cargo durante el proceso de transición para garantizar una salida ordenada y evitar un vacío de poder.
“Cada decisión que he tomado ha sido anteponiendo el país que quiero. Por eso, renunciaré como líder del Partido Laborista”, afirmó Starmer visiblemente emocionado ante las cámaras, acompañado por integrantes de su gabinete y personal de la residencia oficial.
El mandatario señaló que apoyará a quien sea elegido como su sucesor y confió en que el nuevo líder laborista pueda asumir como primer ministro en septiembre, antes del reinicio de las sesiones parlamentarias, o incluso antes si solo un candidato queda en la contienda interna.
La dimisión se da a dos años de haber asumido el cargo, luego de que, en las elecciones generales de julio de 2024, los laboristas lograron 412 diputados en la Cámara de los Comunes frente a 121 de sus rivales conservadores.
No obstante, la permanencia de Starmer ha estado en duda en los últimos meses debido a una serie de escándalos, como la designación de Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos, pese a sus vínculos con el fallecido delincuente sexual estadounidense Jeffrey Epstein, así como medidas impopulares —como los recortes a las ayudas sociales para jubilados, desempleados y personas incapacitadas para trabajar— dañaron seriamente la imagen de un mandatario que nunca llegó a ser particularmente popular.
De acuerdo con la última encuesta de YouGov, solo el 18% de los británicos aprueba la gestión del gobernante, lo que lo convierte en uno de los mandatarios peor evaluados en décadas.
La salida de Starmer suma un nuevo episodio de inestabilidad política en Reino Unido, que en los últimos 16 años ha tenido una sucesión de cambios en el cargo de primer ministro, marcada por el Brexit, crisis económicas, divisiones internas y pérdida de apoyo político.
Desde 2010, el país ha tenido seis primeros ministros que dejaron el cargo:
La renuncia de Starmer abre un nuevo proceso de sucesión política en Reino Unido y mantiene la tendencia de alta rotación en Downing Street.
La renuncia de Starmer se produce el mismo día en que Andy Burnham, a quien muchos en el país mencionan como el próximo primer ministro, juró como nuevo diputado en la Cámara de los Comunes.
Junto con otros dos nuevos parlamentarios de distintos partidos, Burnham juró el cargo en presencia de la oposición y de sus correligionarios laboristas.
Tras darse a conocer la noticia, Burnham confirmó que buscará sustituir a Starmer. "Keir ha prestado un enorme servicio a nuestro país y quiero agradecerle su liderazgo y dedicación durante este periodo tan difícil", escribió en un comunicado.
"Su decisión marca el inicio de una transición y es fundamental que este proceso se lleve a cabo de manera ordenada y responsable. Me comprometo a participar en este proceso", agregó.
El político ocupó diversos cargos en los gobiernos de Tony Blair (1997-2007) y de Gordon Brown (2007-2010) e intentó liderar el partido laborista.
Desde 2017 se ha desempeñado como alcalde de Mánchester, una de las ciudades más grandes del país. Por sus victorias en las urnas y su capacidad de discrepar con la dirección de su partido, la prensa local lo ha apodado el "Rey del Norte".