China y Rusia vetaron en el Consejo de Seguridad de la ONU una resolución impulsada por Bahréin que buscaba permitir y coordinar el uso de escoltas armadas para proteger buques mercantes en el estrecho de Ormuz.
El proyecto obtuvo 11 votos a favor de los 15 miembros del Consejo, además de dos abstenciones, las de Pakistán y Colombia, pero no fue adoptado debido al voto en contra de China y Rusia, que como miembros permanentes cuentan con poder de veto.
El texto planteaba que los Estados implementaran medidas “defensivas y proporcionales” para garantizar la seguridad de la navegación, incluyendo escoltas armadas para buques comerciales, en un contexto marcado por ataques a infraestructuras civiles, como instalaciones energéticas y plantas de desalinización en países del Golfo. También hacía un llamado al cese de estas agresiones, particularmente en el marco de la confrontación con Irán.
La iniciativa fue presentada por Bahréin y contó con el copatrocinio de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Kuwait y Qatar, países directamente afectados por la inestabilidad en la región y por la interrupción del tránsito marítimo.
El proyecto sometido a votación fue resultado de negociaciones previas en el Consejo de Seguridad, en las que el lenguaje fue moderado. La versión final se limitaba a “alentar” medidas como las escoltas armadas y a solicitar el cese de ataques contra infraestructuras civiles, sin incluir disposiciones obligatorias.
El representante permanente de Rusia ante la ONU, Vasili Nebenzia, afirmó que su país no podía respaldar un documento que, en su opinión, sentaría un precedente peligroso para el derecho internacional. Sostuvo que el texto era “desequilibrado” y advirtió que podía abrir la puerta a acciones militares contra Irán y agravar la escalada en la región.
China y Rusia argumentaron que la resolución no reflejaba un enfoque equilibrado del conflicto y que medidas como las escoltas armadas podían incrementar las tensiones, al considerar que podrían derivar en una mayor presencia militar en la zona.
La escalada comenzó el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel iniciaron bombardeos contra territorio iraní. En respuesta, Irán lanzó ataques contra países del Golfo que albergan bases militares estadounidenses y bloqueó el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial.
La falta de acuerdo en el Consejo de Seguridad dejó sin adoptar medidas para la seguridad en el estrecho de Ormuz, en un contexto de desacuerdos entre las principales potencias sobre cómo responder a la crisis.