El secretario de Energía de Estados Unidos (EE.UU.), Chris Wright, y el ministro de Energía de Arabia Saudita, el príncipe Abdulaziz bin Salman, firmaron este 22 de julio un acuerdo de cooperación nuclear pacífica, conocido como Acuerdo 123, así como un acuerdo bilateral complementario de salvaguardias.
Ambos instrumentos sientan las bases legales para una asociación multimillonaria de largo plazo y promueven objetivos económicos y estratégicos prioritarios, incluida la no proliferación nuclear.
Al respecto, la dependencia estadounidense precisó que el Acuerdo 123, que aún debe ser ratificado por el Congreso, permitirá un mayor acceso de empresas estadounidenses al programa de energía nuclear saudí, lo que beneficiaría a la industria, los trabajadores y las cadenas de suministro de EE.UU., al tiempo que contribuiría a satisfacer las necesidades energéticas del país árabe.
Asimismo, aseguró que ambos acuerdos fortalecerán la seguridad de la nación norteamericana y de la región al mantener altos estándares de seguridad nuclear, protección y no proliferación, además de reforzar la ventaja competitiva estadounidense en tecnología nuclear civil.
“Tengan la seguridad de que estos acuerdos mantienen los más altos estándares de seguridad nuclear y no proliferación, basándose en la mejor tecnología y los mejores científicos nucleares del mundo”, afirmó el secretario de Energía estadounidense.
Sin embargo, de acuerdo con medios como The New York Times, el acuerdo también permitiría a Arabia Saudita desarrollar capacidades de enriquecimiento de uranio, una posibilidad que ha generado críticas entre legisladores demócratas, quienes pidieron al Congreso rechazar la alianza.
Cabe recalcar que el convenio se produce en un contexto de tensión con Irán, rival de Arabia Saudita en Medio Oriente, y mientras EE.UU. busca limitar las capacidades nucleares de la República Islámica, que niega tener intenciones de desarrollar armas nucleares.