Se cumplen 20 años de la represión en San Salvador Atenco, Estado de México, ocurrida durante un operativo policiaco para contener protestas de pobladores que se oponían a la construcción de un aeropuerto en Texcoco, uno de los casos más graves de violencia estatal y violaciones a derechos humanos en la historia reciente del país, marcado por la impunidad y la exigencia constante de justicia por parte de las víctimas.
Los hechos ocurrieron el 3 y 4 de mayo de 2006, cuando la intervención de fuerzas estatales y federales dejó un saldo de más de 200 personas detenidas, denuncias de tortura, agresiones sexuales contra al menos 26 mujeres y la muerte de dos jóvenes.
Organismos nacionales e internacionales documentaron uso excesivo de la fuerza, detenciones arbitrarias y violaciones graves a derechos fundamentales, lo que convirtió el caso en un referente internacional de abusos de poder.
Cabe señalar que el operativo fue encabezado por el entonces gobernador del Edomex, Enrique Peña Nieto, quien años después defendió públicamente su actuación.
Esta represión, se convirtió en uno de los episodios que más marcaron la percepción pública sobre Peña Nieto y, años después, sería un factor clave en el surgimiento del movimiento estudiantil “Yo Soy 132”.
El 11 de mayo de 2012, durante una visita del entonces candidato presidencial priista a la Universidad Iberoamericana, estudiantes lo cuestionaron directamente por su responsabilidad en el operativo de 2006.
Ante los señalamientos, Peña Nieto defendió su actuación y afirmó que fue una decisión tomada para “restablecer el orden y la paz” en el municipio, además de asegurar que asumía “plenamente la responsabilidad” del uso de la fuerza pública.
Además, de acuerdo con testimonios y registros periodísticos, el exmandatario sostuvo que la intervención fue “un acierto” para restablecer el orden y afirmó que, de repetirse la situación, “lo volvería a hacer”.
La respuesta provocó una fuerte reacción entre estudiantes, quienes lo increparon dentro del campus. Tras el episodio, dirigentes del PRI y algunos medios minimizaron la protesta y señalaron que los manifestantes no eran alumnos reales, sino personas infiltradas.
Como respuesta, 131 estudiantes de la Universidad Iberoamericana publicaron un video en redes sociales mostrando sus credenciales universitarias para acreditar su identidad y rechazar las descalificaciones. Poco después, miles de jóvenes expresaron solidaridad bajo la consigna “Yo soy el 132”, dando origen al movimiento.
El colectivo se convirtió rápidamente en una movilización nacional integrada por estudiantes de universidades públicas y privadas, con demandas enfocadas en: la democratización de los medios de comunicación, transparencia electoral, cobertura informativa imparcial, rendición de cuentas y mayor participación ciudadana en la vida pública
Aunque surgió en plena contienda presidencial de 2012, #YoSoy132 trascendió el proceso electoral y se consolidó como uno de los movimientos juveniles más relevantes del México contemporáneo.
Para muchos analistas, Atenco representó el antecedente simbólico que detonó la movilización, al condensar críticas sobre autoritarismo, uso excesivo de la fuerza e impunidad estatal.
A 20 años de la represión de Atenco, los gobiernos de la Cuarta Transformación han impulsado acciones de reparación social. Durante la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador se concretaron medidas como la cancelación del aeropuerto en Texcoco, la creación del Parque Ecológico Lago de Texcoco y programas de restitución de tierras y desarrollo social en la región.
Mientras que, en la actual administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, se han reactivado las mesas del Plan de Justicia Social para las comunidades afectadas, además de continuar procesos de restitución territorial y proyectos de infraestructura y bienestar.
Ejemplo de ello es que el pasado 3 de mayo, Sheinbaum Pardo encabezó la restitución de 54.5 hectáreas de tierras que equivalen a 81 parcelas, como parte del Plan de Justicia para Atenco y la Montaña.
Cabe señalar que el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT) solicitó castigo para los responsables intelectuales y materiales de los abusos contra la población, pues los expresidentes Vicente Fox (2000-2006) y Enrique Peña Nieto (2012-2018), así como el resto de los culpables no han pisado la cárcel.
El FPDT ha exigido estos años justicia por las muertes de Alexis Benhumea y Javier Cortés, castigo para los responsables de abusos sexuales contra mujeres de Atenco y por las múltiples detenciones sin órdenes de aprehensión.
San Salvador Atenco permanece así como un símbolo de resistencia social, si bien persisten pendientes en el esclarecimiento de responsabilidades y la reparación integral a las víctimas, en los últimos años se han impulsado acciones orientadas a la restitución de tierras, el desarrollo regional y el reconocimiento del daño causado, con el compromiso de que hechos como los de 2006 no se repitan.