La empresa de seguridad e investigación de Inteligencia Artificial, Anthropic, presentó este 9 de marzo una demanda contra el Departamento de Defensa y a otras agencias federales de Estados Unidos por la decisión de la administración del presidente Donald Trump de etiquetar a la empresa de IA como un “riesgo para la cadena de suministro” e incluirla en la lista negra de seguridad nacional.
El pasado 5 de marzo, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, designó a Anthropic como un riesgo para la cadena de suministro de la seguridad nacional, después de que la empresa tecnológica se negó a eliminar las barreras contra el uso de su IA para armas autónomas o vigilancia doméstica.
La designación de riesgo para la cadena de suministro se hace generalmente a empresas asociadas con adversarios extranjeros e influye en la forma en que Anthropic puede hacer negocios con empresas que trabajan con el Departamento de Defensa.
En este sentido, Anthropic afirmó en su demanda, presentada ante una corte federal de California, que la designación es ilegal y viola sus derechos de libertad de expresión y al debido proceso. La empresa solicita al juez que anule la designación e impida a las agencias federales aplicarla.
"Estas acciones no tienen precedentes y son ilegales. La Constitución no permite al gobierno ejercer su enorme poder para castigar a una empresa por su libertad de expresión protegida", afirmó Anthropic.
La designación supone una gran amenaza para el negocio de Anthropic con el gobierno y el resultado podría determinar la forma en que otras empresas de IA negocian las restricciones al uso militar de su tecnología.
La sanción impuesta por el Pentágono, implica la suspensión de un contrato de 200 millones de dólares y obliga a todas las empresas colaboradoras del Ejército a abandonar el uso de Claude, de Anthropic.
El Gobierno de EEUU estableció un periodo de transición de seis meses para que el Ejército elimine gradualmente el uso de la IA de Anthropic en sus sistemas. El Pentágono ha decidido buscar alternativas y cerrar acuerdos con otras compañías tecnológicas.
Algunos medios reportan que la administración de Trump firmó un convenio con la empresa de Elon Musk para integrar el modelo Grok en las redes militares secretas, un modelo que acepta todas las condiciones establecidas por el Departamento de Defensa, sin restricciones para tareas como la vigilancia o el manejo de armamento autónomo.
Además, el Pentágono no descarta ampliar su red de colaboradores tecnológicos. Fuentes internas revelan que siguen en marcha negociaciones con gigantes como Google y OpenAI para diversificar los proveedores de inteligencia artificial en proyectos clasificados, consolidando así un enfoque más abierto y competitivo en la adopción de estas tecnologías.