La riqueza de los 3,000 “milmillonarios” del mundo creció 16.2% en 2025, tres veces más rápido que el aumento promedio desde 2020, cuya riqueza combinada alcanzó 18.3 billones de dólares el año pasado, 2.5 bdd más que en 2024 y un aumento de 81% (8.2 bdd) desde marzo de 2020, de acuerdo con el informe “Contra el Imperio de los más ricos” del Comité de Oxford de Ayuda contra el Hambre (Oxfam).
En América Latina y el Caribe el panorama es similar, pues la riqueza conjunta de los magnates latinoamericanos creció 39%, 16 veces más rápido que el 2.4 % que avanzó la economía de la región.
Actualmente hay 109 latinoamericanos con grandes fortunas, 14 más que a finales de 2024. Ellos concentran una riqueza conjunta de 622 millones de dólares, casi lo equivalente al PIB conjunto de Chile y Perú, que ocupan el quinto y sexto lugar como las economías más grandes de la región.
La organización indicó que la situación en Estados Unidos responde a que desde que Donald Trump asumió su segundo mandato como presidente, se adoptaron medidas que han beneficiado a las personas más ricas, ya sea defendiendo una mayor desregulación o frenando la implementación de acuerdos para aumentar la tributación efectiva de grandes empresas.
“Esto se debe en buena parte a la contribución de Estados Unidos a esta lista de acumuladores, arropados por una administración que redujo impuestos a los superricos, bloqueó avances en cooperación fiscal internacional, revirtió esfuerzos contra el poder de los monopolios y empujó el valor de las acciones ligadas a la inteligencia artificial”, detalló Oxfam.
Además, en octubre de 2025, el empresario Elon Musk se convirtió en la primera persona en acumular una riqueza superior a medio billón de dólares, mientras que 1 de cada 4 personas en el mundo pasa hambre.
En este mismo sentido, la organización señala en su estudio que los países más desiguales tienen hasta siete veces más probabilidades de experimentar “erosión democrática” que los países con menos desigualdad.
Es decir, la desigualdad económica desempeña un importante papel en la pérdida de derechos y libertades políticas, además de que impulsa un mayor autoritarismo.
De esta forma, en los países con mayor desigualdad, es más probable prácticas de debilitamiento del sistema de equilibrio de poderes, como el poder judicial o el legislativo, a restricción de libertades civiles, manipulación de elecciones y normalización de prácticas autoritarias.
Por otro lado, los datos de 136 países indican que a mayor desigualdad en la distribución de los recursos económicos, mayor desigualdad en la distribución del poder político.
“Las personas más ricas del mundo han construido su poder político principalmente de tres formas: comprando el apoyo político, invirtiendo en legitimar el poder de las élites y garantizándose un acceso directo a las instituciones”, puntualizó la Oxfam.
Respecto a los medios de comunicación y la Inteligencia Artificial, el estudio señala que el dominio de los “milmillonarios” y los superricos es cada vez mayor, pues más de la mitad de los medios de comunicación más importantes del mundo son de su propiedad y tan solo seis de estos millonarios dirigen nueve de las diez principales redes sociales del mundo.
Además, ocho de las diez mayores empresas de IA están dirigidas por milmillonarios, y tan solo tres de ellas controlan casi el 90 % del mercado de los chatbots con IA generativa.
Finalmente, Oxfam constató que más del 11% de los milmillonarios del mundo habían ocupado o habían aspirado a un cargo político. La organización calcula que la probabilidad de que los milmillonarios ocupen cargos políticos es al menos 4 000 veces mayor que la de cualquier persona corriente.