El juicio de Elon Musk contra Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI y su antiguo socio, comenzó este 27 de abril en un tribunal federal de Oakland, California, en Estados Unidos, a quien acusa de presuntamente enriquecerse con la plataforma de inteligencia artificial que actualmente está valorada en 852 mil millones de dólares.
En agosto de 2024, el magnate tecnológico presentó la demanda contra Altman y su mano derecha, Greg Brockman, tras sostener que explotaron su nombre y su apoyo financiero para crear una "máquina de hacer dinero" para sí mismos.
Musk, quien formó parte de la junta directiva de OpenAi hasta 2019 y que invirtió 38 mdd en la empresa entre diciembre de 2015 y mayo de 2017, exige una indemnización de 134 mil mdd en concepto de daños y perjuicios, añadiendo que cualquier indemnización se destine directamente a la Fundación OpenAI y no a él personalmente.
Asimismo, Musk exige que OpenAI vuelva a ser una organización sin fines de lucro y que Altman y Brockman sean destituidos de sus cargos directivos, entre otras medidas.
Los abogados de Musk calcularon los daños multiplicando la valoración de OpenAI por una parte de la participación de la organización sin fines de lucro que pudiera atribuirse a las contribuciones de Musk, lo que estiman entre el 50% y el 75% de la participación total.
El eje central de la disputa radica en que Musk acusa a Altman y Microsoft de traicionar un principio fundacional de OpenAI, la cual fue concebida en 2015 como una organización sin ánimo de lucro, y fue transformada en una entidad con fines lucrativos en 2019.
Un año después de la salida de Musk, OpenAI adoptó un modelo híbrido que le permitió atraer inversión privada sin abandonar formalmente su misión original. Posteriormente, en 2025, la compañía se reestructuró como corporación de beneficio público, con participación tanto de la organización sin fines de lucro como de inversionistas, entre ellos Microsoft.
Actualmente, la organización sin fines de lucro mantiene una participación cercana al 26%, además de derechos adicionales ligados al desempeño financiero de la empresa.
Por su parte, la defensa de OpenAI sostiene que Musk busca afectar la reputación de la compañía para beneficiar a xAI, su propio proyecto fundado en 2023, competidor directo tras el auge de herramientas como ChatGPT.
En tanto, Microsoft rechaza cualquier conspiración y subraya que su relación con OpenAI inició después de la salida de Musk, mediante acuerdos de inversión multianuales y colaboración tecnológica centrada en el desarrollo de inteligencia artificial avanzada e infraestructura en la nube.
Como parte del proceso, este lunes inició la selección del jurado y se prevé que los alegatos iniciales comiencen el 28 de abril, con la posible participación de figuras clave del sector tecnológico como Musk, Altman y el CEO de Microsoft, Satya Nadella.
El juicio podría extenderse por aproximadamente cuatro semanas, hasta mediados de mayo. La jueza Yvonne Gonzalez Rogers dividió el caso en dos fases: primero se determinará la responsabilidad de OpenAI y sus directivos; en caso de un fallo favorable a Musk, se evaluarán los daños.
Cabe destacar que el veredicto del jurado será de carácter consultivo, por lo que la decisión final recaerá en la jueza.
Este juicio marca el reencuentro en tribunales de dos figuras clave del auge tecnológico reciente, en una disputa que trasciende lo personal y pone en juego el modelo de desarrollo de la inteligencia artificial. El fallo podría sentar un precedente sobre los límites entre innovación, financiamiento y propósito social en una industria que redefine la economía global.