La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada traza una ruta transformadora al enfrentar con decisión dos de los mayores desafíos urbanos: la gentrificación y el despojo. Ambos males degradan el tejido social, desplazan comunidades y violentan el derecho a una vivienda digna.
Su estrategia, contemplada en el Bando 1: Por una Ciudad Habitable y Asequible con Identidad y Arraigo Local, va más allá del discurso. Es una propuesta participativa, valiente y sustentada en la realidad, que prioriza a la comunidad sobre los intereses inmobiliarios. Se trata de una apuesta por la justicia urbana que devuelve esperanza a una capital que aún lucha contra las desigualdades.
La gentrificación -que eleva las rentas y desplaza a quienes han habitado históricamente sus barrios-, además de ser un problema económico, es una amenaza a la identidad y memoria urbana. A zonas como la Condesa y la Roma, se suman las colonias San Rafael, Santa María la Ribera, Escandón y San Pedro de los Pinos, todas bajo la presión de desarrollos que priorizan el lucro sobre las personas.
Clara Brugada propone limitar los aumentos de renta al índice de inflación y crear un Índice de Precios de Alquiler Razonable. Además, pone un freno necesario a las dinámicas de desplazamiento. La Defensoría de los Derechos Inquilinarios y la Ley de Rentas Justas -ambas abiertas al diálogo ciudadano-, son avances decisivos hacia una ciudad incluyente.
Su modelo escucha. Los foros y conversatorios con los vecinos revelan un liderazgo cercano que dialoga, legitima sus acciones y fortalece el arraigo. Esta forma de gobernar refleja el espíritu del Segundo Piso de la Transformación.
El impulso a la vivienda social destaca: un presupuesto histórico de 9 mil millones de pesos, con 2,500 hogares entregados y 20 mil departamentos en renta pública. Su gobierno responde a una crisis donde 60% de la población vive en hacinamiento.
Esta visión integral incluye programas de vivienda progresiva, estímulos a comercios locales y un Plan Maestro de Planeación para reducir desigualdades en zonas con presión inmobiliaria. El Observatorio de Suelo y Vivienda suma herramientas para una ciudad más equitativa y sostenible.
En paralelo, la lucha contra el despojo avanza con firmeza. Endurecer penas hasta 22 años de prisión por fraudes notariales, ocupaciones ilegales o abusos de poder, es una señal clara: no habrá espacio para la impunidad. Asimismo, los resultados lo confirman: 265 inmuebles asegurados, 196 devueltos y 94 personas detenidas por presuntos delitos.
La visión de Brugada reacciona a las crisis y construye soluciones de fondo. Regular plataformas de alojamiento temporal, proteger el patrimonio cultural y fortalecer la gestión democrática, son medidas que trascienden lo inmediato y apuestan por una ciudad para todas y todos.
Clara Brugada defiende nuestros hogares y el alma de la Ciudad de México. Sus acciones son muestra de que es posible habitar con dignidad conservando la identidad de la localidad. Aplaudo su liderazgo, claridad y valentía para enfrentar los poderes económicos que han dañado a la capital del país.