La tasa de mortalidad en los centros de detención de inmigrantes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) se ha más que duplicado desde el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, de acuerdo con un análisis realizado por la agencia Reuters.
Los registros muestran que, entre 2009 y 2024, se registraba en promedio una muerte por cada 3 mil 848 personas detenidas. Sin embargo, desde enero de 2025, cuando Trump inició una nueva campaña de deportaciones masivas, la cifra aumentó a una muerte por cada mil 630 detenidos.
Desde el inicio de la actual administración, 50 personas han fallecido bajo custodia migratoria. De esos casos, 21 fueron encontrados sin respuesta en sus celdas o ya habían fallecido al momento de recibir atención, mientras que 10 correspondieron a suicidios. Además, 16 de las muertes estuvieron relacionadas con ataques cardíacos o enfermedades cardiovasculares.
El incremento ocurre en medio de un aumento de la población detenida. Mientras que en febrero de 2021 había alrededor de 14 mil inmigrantes bajo custodia del ICE, la cifra ascendió a cerca de 40 mil cuando Trump asumió nuevamente el cargo y alcanzó aproximadamente 57 mil personas a principios de junio de este año.
Reuters señala que las causas de muerte pueden ser diversas y no implican necesariamente negligencia por parte de las autoridades; sin embargo, especialistas consultados por la agencia expresaron preocupación por la calidad de la atención médica y la supervisión dentro de los centros de detención.
Uno de los casos analizados es el de Tuan Van Bui, un inmigrante vietnamita de 55 años con antecedentes de derrame cerebral, hipertensión y problemas cardiovasculares. Bui se encontraba recluido en el Centro Correccional de Miami, en Indiana, conocido popularmente como "Speedway Slammer". El 1 de abril se desplomó dentro de las instalaciones.
De acuerdo con testimonios de otros detenidos recogidos por Reuters, los reclusos pidieron ayuda a gritos y un guardia tardó alrededor de 15 minutos en llegar al lugar, mientras que el personal médico arribó varios minutos después. Las normas federales para centros de detención migratoria establecen que las emergencias médicas deben recibir respuesta en aproximadamente cuatro minutos.
Otro de los casos es el de Chaofeng Ge, un ciudadano chino de 32 años que fue encontrado muerto en una ducha del Centro de Procesamiento de Moshannon Valley, en Pensilvania. Ge había atentado en contra de su vida meses antes mientras permanecía detenido por otros cargos y había sido diagnosticado con depresión y trastorno bipolar. No obstante, al ingresar al centro migratorio fue registrado sin antecedentes médicos o psiquiátricos y enviado a la población general.
En su investigación, Reuters también documentó la muerte de Santos Reyes Banegas, un inmigrante hondureño que presentaba síntomas de abstinencia de alcohol al ingresar a un centro de detención en Nueva York. Aunque un médico le recetó medicamentos, el informe oficial no especifica cuáles fueron ni si llegaron a ser administrados. Horas después fue encontrado inconsciente en su celda y posteriormente declarado muerto.
Especialistas consultados por la agencia señalaron que los registros de defunción del ICE durante la administración Trump contienen menos información que los publicados en años anteriores, pues en muchos casos omiten antecedentes médicos, medicamentos prescritos y detalles sobre la respuesta a las emergencias.
Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos afirmó que mantiene su compromiso de garantizar un entorno "seguro, protegido y humano" para las personas detenidas y aseguró que se proporciona atención médica integral desde el momento en que ingresan a los centros de detención.