Hoy es el fútbol, el balompié, el grupo de jóvenes agrupados en la Selección Nacional que la está rompiendo por ir con paso perfecto en la competencia mundial de este deporte y que nos ha regalado tardes y noches de gloria, incomparables si a la mente se trae una imagen de un Ángel de la Independencia, una Minerva o una Macroplaza desbordantes de fe y de esperanza.
Ayer, han sido tragedias, como las provocadas por terremotos a los que estamos tan expuestos y tras los cuales el pueblo mexicano, indistintamente, se ha volcado para mostrar su solidaridad, estar en el lugar de los hechos, ayudar sin condiciones, organizar el porvenir.
A lo largo de la historia han habido varias gestas que han puesto al pueblo a andar, ahí están el movimiento de Independencia, el periodo de entreguerras posteriores, la Revolución Mexicana, la expropiación petrolera, el despertar democrático tras la matanza del 68, el fin de los gobiernos neoliberales (considerando triunfos locales de la izquierda como en la Cdmx) y la respuesta civil a la pandemia Covid-19.
Salta a relucir que nos une un carácter festivo, hospitalario, ingenioso, espontáneo, ocurrente, empático, solidario, y desde ahí nos miran con sorpresa en el mundo.
Hay una parte de indestructibilidad en nosotros que se cocina desde antes de que pasen las cosas, malas o buenas.
Un punto de unión lo es la Presidenta del país, orgullosamente para quienes en el mundo batallan con sus mandatarios. Sus niveles de popularidad así lo dejan ver, con registros de aprobación que actualmente están en alrededor del 70%, aunque hay varios ejercicios demoscópicos que la ponen más alto.
El influyente periódico británico The Guardian la ha perfilado como la gobernante de izquierda más popular en todo el orbe, destacado la forma como ha llevado la agenda del país frente a la “convivencia” con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el desafío del combate al crimen organizado basado en una estrategia de inteligencia policial y de cultura de paz.
Hay Presidenta, pues, y hay esfuerzos técnicos y políticos para sacar al país adelante priorizando una vocación social, asegurando el desarrollo de obra e infraestructura y la captación de inversiones, sin descuidar la necesaria modernización.
Peligrosamente, a fuerza de mucho escucharlo y de las oscuras estrategias en redes sociales que apuntan hacia allá, nos quieren hacer creer que un factor que nos distingue, vaya, que paradójicamente nos puede “unir”, es la aceptación de que en el país priva la discordia o la polarización, así nomás, a secas.
No es aceptable cuando hay una figura de autoridad que goza del respaldo de la gran mayoría de las y los mexicanos, nos guste o no.
Y por eso, los grotescos esfuerzos por mandar señales contrarias, por querer hacer trompicar, con nulo éxito por cierto.
Lo que no es une es mucho más que cualquier siniestro clickazo.
Mis pensamientos con nuestros hermanos de Venezuela por los sismos ocurridos este 24 de junio. Que fluya la ayuda y que esta gran nación se recupere pronto.