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  • hace 5 horas
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Dios está de moda

Dios está de moda

Por Valeria Herrera

La cantante española Rosalía se encuentra en México, presentando su más reciente álbum: Lux, que le valió un premio otorgado por la Conferencia Episcopal Española en 2025, al destacar su “profundidad espiritual”. Algunas personas interpretaron la situación como un síntoma del avance de la ultraderecha en el mundo, mientras que sectores más conservadores ven el trabajo de Rosalía como una banalización de su fe. 

Sin embargo, Rosalía no es la única, pues diversos músicos utilizan símbolos religiosos en sus letras, estética o concepto artístico.  Mi postura al respecto es simple: el uso de estos símbolos no siempre equivale a propaganda conservadora, pero la intención del artista no elimina la posible instrumentalización de su obra.

Candelabro y Rosalía: claridad vs ambigüedad 

Un ejemplo de la resignificación de la fe se encuentra en el álbum Deseo, Carne y Voluntad, de la banda chilena Candelabro, lanzado el mismo año que Lux (2025). En él, la agrupación hace incontables referencias al imaginario católico latinoamericano, desde una especie de testimonio sobre crecer en entornos religiosos, pero también desde la crítica a los valores promovidos por la Iglesia.

En algunos puntos del álbum, Candelabro se vuelve incluso profano, con frases como “a Dios lo busca un narco en un ghetto vertical”; a la par que hay canciones como “Ángel”, que fácilmente podrían ser incluidas en una playlist de música cristiana. Entonces, ¿desde dónde se está posicionando la banda?

Los integrantes de Candelabro han sido claros: están en contra del retorno de la derecha en América Latina, e incluso cuentan con un EP con covers de temas de Los Prisioneros, una banda chilena abiertamente de izquierda. El caso de Rosalía, en contraste, es mucho más ambiguo.

Aunque gran parte de las canciones que componen a Lux no son una crítica, sino una oda a la fe y la búsqueda de Dios, existen dos temas muy interesantes, ambos incluidos en la versión extendida del álbum: 1) “Novia Robot”, un himno de liberación femenina, donde se lanza en contra de las tradwives y la hipersexualización de las mujeres en medios digitales; y 2) Focu ‘ranni, donde encarna a una mujer que prefiere renunciar al matrimonio en búsqueda de su libertad. 

Igualmente, no es la primera vez que Rosalía incluye elementos religiosos en su música, sino que es una constante en sus tres álbumes anteriores: Los Ángeles (2017), El Mal Querer (2018) y Motomami (2022), donde existen alusiones a su fe católica en mayor o menor medida. Es decir, Rosalía no está incursionando en la religiosidad por una tendencia política, sino por una creencia personal y arraigada.

Esta creencia no tiene por qué estar atada a la idea de la subyugación femenina. Lux, de hecho, está inspirado en santas alrededor del mundo, siendo algunas de ellas mujeres cuya biografía dista mucho de lo que hoy consideraríamos “una buena mujer”. La propia Rosalía encarna cierta rebeldía, sosteniendo públicamente una relación con otra mujer, con la modelo Loli Bahía. 

Son quizá las acciones de Rosalía las que han llevado a la cantante al escrutinio público, más que su arte. Cuando hace unos meses se le preguntó si se consideraba feminista, Rosalía lo negó, argumentando que “no se consideraba lo suficientemente perfecta” para nombrarse así; encendiendo un fuerte debate sobre el significado de la palabra “feminista” y el peso político de nombrarse como tal en la actualidad.

Dicha polémica fue seguida por sus comentarios sobre Pablo Neruda, a quien Rosalía halagó, minimizando las acusaciones de violencia de género en su contra y abogando por “separar al arte del artista”. Aunque Rosalía se disculpó por ambas situaciones, sus declaraciones llevaron a muchas personas a cuestionarse si Rosalía estaba abrazando los valores “tradicionales” que promueve el conservadurismo.

Últimas palabras

El uso del imaginario religioso no siempre significa un guiño a la ultraderecha, sino que a veces corresponde a la crítica, la nostalgia, o la búsqueda espiritual (a veces urgente o inevitable en tiempos de crisis). No obstante, la intención del artista no siempre es lo que se ve reflejado en la realidad. En palabras simples: no creo que Rosalía esté abrazando el conservadurismo, pero hay sectores que, como la Conferencia Episcopal Española, están instrumentalizando su discurso.  

Es cierto, el arte nunca es ajeno a su contexto social, político y cultural, por lo que debemos seguir prestando atención a la propaganda encubierta. Sin embargo, el análisis sociológico de la música exige mayor profundidad, a la altura de la violenta actualidad que enfrentamos.