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Entrevista a Oleg Kraev

Entrevista a Oleg Kraev

Por Esperanza Luna Barrios

SEMBLANZA BREVE

Oleg Kraev cuenta con una sólida trayectoria como investigador y profesor en la Universidad MGIMO de Moscú, respaldada por un doctorado (Kandidat Nauk) enfocado en la memoria histórica y política en América Latina. Su experiencia en medios incluye su labor como corresponsal de RIA Novosti y columnista habitual en Vedomosti y Caras y Caretas. Asimismo, aportó cuatro años de servicio diplomático en la Embajada de Rusia en Uruguay y dirige el proyecto de divulgación digital Doctrina de América, consolidándose como un destacado especialista en geopolítica regional y relaciones bilaterales entre Rusia y el continente americano.

  1. Habiendo trabajado como corresponsal y columnista en grandes medios rusos y llevado adelante su plataforma Doctrina de América en YouTube y Telegram, ¿cómo evalúa los principales desafíos al informar y analizar la realidad sociopolítica latinoamericana para audiencias de Europa del Este y viceversa?

El principal desafío es que Rusia y América Latina son regiones geográfica y culturalmente muy distantes. Para el público ruso, muchos acontecimientos latinoamericanos son muy ajenos a su realidad.

Por eso, en mi trabajo intento explicar los procesos regionales a través de fenómenos y contextos más familiares para mi audiencia. Por ejemplo, la rivalidad entre Estados Unidos y China, las reclamaciones de los países caribeños y latinoamericanos a sus antiguas metrópolis por la esclavitud y el saqueo de riquezas, o la competencia entre las grandes potencias por los mercados del Hemisferio Occidental.

Estos paralelismos permiten mostrar que América Latina no es un mundo aislado ni tan lejano, sino que forma parte de procesos globales que también afectan a Rusia, a la que se le debería prestar más atención.

Así, la realidad latinoamericana se vuelve más comprensible y cercana para el público ruso e intuyo que el mismo desafío lo enfrenta cualquier periodista en México, Uruguay o Perú que cubre los acontecimientos en Rusia.

  1. ¿Cuáles son los desafíos principales de la comprensión de Rusia desde Latinoamérica? 

Creo que uno de los principales obstáculos es la percepción de que la Rusia actual sigue siendo una especie de continuación de la Unión Soviética, lo que en parte se explica por la confrontación existente entre mi país y el Occidente. En realidad, tenemos una economía capitalista, con una fuerte presencia del Estado en sectores estratégicos. Se conservan elementos del modelo soviético, especialmente en la educación, la salud y las políticas sociales.

El proyecto político actual tiene un carácter más nacional que internacionalista. El concepto del "mundo ruso" promovido por el gobierno coloca en el centro la identidad nacional y cultural, no la solidaridad internacional ni el globalismo.

Incluso conceptos como la multipolaridad o los BRICS responden a otra lógica: no buscan unificar al mundo bajo una misma ideología, sino reconocer la diversidad y la igualdad entre diferentes centros de poder.

Los vínculos de Rusia con la izquierda latinoamericana son, en buena medida, una herencia de la época soviética, mientras, en mi opinión, con la derecha latinoamericana Moscú quizá tenga más afinidad ideológica. 

 

  1. Dentro de sus áreas de especialización se encuentran las relaciones entre América Latina y Estados Unidos, así como la geopolítica regional. En el contexto global actual, ¿cuáles considera que son las transformaciones más críticas en la influencia de las grandes potencias sobre el hemisferio occidental?

Creo que la transformación más importante es que la Doctrina Monroe, entendida como la hegemonía exclusiva de Estados Unidos sobre el hemisferio occidental, ya no es realizable.

Washington simplemente no puede ocupar todos los espacios económicos de América Latina. Por eso, incluso los gobiernos más pro estadounidenses, como los de Argentina, Chile o Ecuador, mantienen y amplían relaciones comerciales y financieras con China, el principal rival estratégico de Estados Unidos.

Además, vivimos en un mundo donde quedan cada vez menos mercados y recursos estratégicos fuera de la competencia entre las grandes potencias. Estamos presenciando el comienzo de una nueva carrera por los minerales críticos, las rutas logísticas y los mercados emergentes.

Creo que América Latina se convertirá en uno de los principales escenarios de esta competencia. De hecho, ya estamos viendo cómo se intensifica la lucha por la influencia económica y política en la región con actores más allá de Washington y Pekin, como es el caso de la India, algunos países del Medio Oriente y de Europa.

  1. Su investigación doctoral abarca la memoria histórica y política en América Latina, incluyendo estudios específicos sobre Uruguay, Perú y Colombia. ¿Qué particularidades o patrones comunes ha identificado en la forma en que estos países gestionan y construyen su memoria colectiva frente a su historia política reciente?

Mi investigación sobre Uruguay, Perú y Colombia mostró que, pese a sus diferencias, existe un patrón común: la memoria histórica también es un terreno de disputa política. En Uruguay, gira alrededor de la dictadura; en Perú, del conflicto armado interno; y en Colombia, de una violencia cuyo recuerdo se construyó mientras el conflicto seguía activo.

Como expliqué recientemente en Razón Pública, tanto la derecha como la izquierda pueden tratar de imponer su propia interpretación del pasado desde las instituciones estatales. Un gobierno tiene derecho a revisar exposiciones y prioridades culturales, pero no a convertir su victoria electoral en un monopolio sobre la historia.

Por eso, lo esencial no es alcanzar una memoria única, sino preservar los archivos, garantizar la investigación independiente y permitir que distintas interpretaciones se confronten sin negar hechos históricamente documentados.