FIDEL CASTRO. CIEN AÑOS. “Fidel, Fidel, ¿Qué tiene Fidel? Que los americanos no pueden con él. Dicen los americanos que Fidel es comunista. Que me anoten en la lista, que quiero ser comunista”. Las líneas anteriores forman parte de un cántico que entonaban los jóvenes cubanos contemporáneos de la generación de la Revolución cuando se sabía de alguna agresión imperialista en marcha.
Aún puede ser escuchada en YouTube, interpretada por el grupo “Novas amistades”. Este breviario cultural lo escribo en razón de que el comandante Fidel Castro estaría cumpliendo 100 años este jueves 13 de agosto.
ACADEMIA MEXICANA DE LA HISTORIA. Corría el año de 2012, cuando muchos jóvenes universitarios nos unimos al movimiento #YoSoy132. Protestábamos contra la manipulación informativa, especialmente de Televisa en favor del candidato Peña Nieto, y buscábamos la democratización de los medios de comunicación.
Algunos días entre semana, al terminar nuestras protestas, nos dábamos cita cerca del metro Balderas, atravesábamos la Ciudadela para llegar a la Plaza Carlos Pacheco, en donde está ubicada la Academia Mexicana de la Historia, escuchábamos con atención a los ponentes, tomábamos notas y cuestionábamos.
Entre los mejores recuerdos está escuchar a Don Moisés González Navarro, a sus 86 años, en una conferencia, explicándonos de manera muy lúcida cómo pensar históricamente los conceptos de “Revuelta, rebelión y revolución”.
Por mencionar un par de buenos recuerdos, puedo mencionar a Aurelio de los Reyes hablándonos sobre los inicios del cine mexicano y Josefina Zoraida Vázquez explicándonos el establecimiento del federalismo en México en los primeros años de vida independiente.
Había que llegar temprano si queríamos estar en la sala principal, pues se llenaba el recinto. Los responsables de la logística habilitaban otros salones dónde seguíamos las exposiciones por medio de una pantalla, y en ese caso, si teníamos alguna pregunta para el ponente la debíamos redactar en un papelito.
Las conferencias acababan poco después de las 8 de la noche y había que buscar la manera de regresar a casa. Desarrollamos un talento para caminar hasta metro Pino Suárez y alcanzar el metro que llegaba vacío rumbo a metro Pantitlán. Han pasado varios años, con una pandemia incluida, y hoy la Academia Mexicana de la Historia sigue haciendo quehacer histórico de alta calidad y difundiéndolo por medio de redes sociales.
Destaco en la semana que pasó el inicio del 29 ciclo de conferencias “Historia ¿para qué?”. La disertación inaugural corrió a cargo del Dr. Carlos Illades, quien ocupa el sillón 10 de la Academia, y se tituló “José Revueltas, la metamorfosis comunista”.
Illades Aguiar, Dr. En Historia por El Colegio de México y profesor distinguido de la UAM, describió la vida del pensador nacido en Durango, quien el 14 de abril de 2026 cumplió 50 años de haber fallecido.
En la conferencia destacó la mención del “Ensayo sobre un proletariado sin cabeza” (1962), texto que aguijonea al régimen posrevolucionario, al socialismo soviético, al imperialismo de Estados Unidos y al Partido Comunista Mexicano.
Revueltas, nacido en 1914, fue militante del Partido Popular de Lombardo Toledano entre 1949 y 1955. Fue expulsado del PCM dos veces, la segunda de manera definitiva por criticar el alejamiento del partido hacia la clase obrera. En 1968 se definió como marxista sin partido. No era simpatizante de la vía armada.
Fue capturado en noviembre de 1968 por su participación en el movimiento estudiantil. Nunca se recuperó de lo que vivió en Lecumberri. Al final de su vida, fue partidario de un “espontaneísmo revolucionario”, antes de ello, pensaba que los intelectuales y los partidos de izquierda debían dar teoría a las masas para que estas estuvieran listas cuando surgieran las condiciones para otra revolución. La Revolución Mexicana había sido superada, tenía que llegar la Revolución Socialista.
TLAMACAXCO. Causó revuelo la propuesta hecha el pasado 9 de agosto por la presidenta Claudia Sheinbaum de cambiar el nombre de “Paso de Cortés” por el de “Paso de los pueblos indígenas”. Yo creo que es una buena idea, pues incluso en estos años, los días 8 y 9 de diciembre, cientos, quizá miles de personas de comunidades de Puebla y Oaxaca atraviesan entre Iztaccíhuatl y Popocatépetl en su camino para visitar a la virgen de Guadalupe en la basílica.
Hernán Cortés significa mucho para la historia de España, pues gracias a la mal llamada “conquista de México”, España pudo ser el principal imperio del mundo entre 1500 y 1800. Sin embargo, para México la situación es diferente, puesto que se calcula que Mesoamérica tenía una población de 20 millones de habitantes a la llegada de los españoles, y la Nueva España en el año 1600 tenía menos de 2 millones de habitantes, lo cual nos habla de una mortandad espantosa.
En 2019, hubo un movimiento de personas que, buscando recuperar la historia indígena, divulgaron que el nombre anterior del “Paso de Cortés” fue “Tlamacaxco”, “lugar de arriba”, “lugar de los sacerdotes” (porque subían a realizar ofrendas) o “lugar de los proveedores” (por el comercio que pasaba por este lugar). Tenemos ahora tres opciones para nombrar este lugar.
Cierro con el guiño musical de la semana: el pasado 11 de agosto fue cumpleaños de Enrique Bunbury, así que recomiendo escuchar la canción Hijo de Cortés: “No me digas hijo de Cortés, ni de Aguirre, ni de Pizarro (…) igual que un chileno o un peruano no tiene por qué ser hermano de Fujimori o Pinochet”.