A poco más de 8 años de la victoria del Licenciado Andrés Manuel López Obrador, a dos años de la victoria de la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, la Cuarta Transformación ha logrado asentarse en para seguir con su lucha por el bienestar del pueblo mexicano.
La lucha contundente contra la corrupción, la pobreza y la desigualdad por parte de sus gobiernos han permitido ratificar el apoyo popular de la ciudadanía hacia el movimiento, generando que el partido movimiento de morena se encuentre en un estado de plenitud y fortaleza sumamente destacables, gobernando 23 entidades federativas y con ello a más de 90 millones de mexicanos y mexicanas.
Alcanzar dicho momento, no fue tarea fácil, sino el fruto de décadas de trabajo, esfuerzos, sacrificios y la firme voluntad de que podíamos tener en México un gobierno autentico que viera primero y ante todo por su pueblo.
Pese a todo ello, se vislumbra en el apartado internacional, también una transformación, bastante diferente a la mexicana y que no tiene como fin algo precisamente bueno, sino todo lo contrario. El mundo que remaba hacia una integración globalizada parece ya no dar más, el imperio gringo muestra grietas y la geopolítica reacomoda nuestra realidad.
Los intereses estadounidenses han virado su enfoque, de forma lenta pero notable, han disminuido su participación en el conflicto europeo entre Ucrania y Rusia, en medio oriente parecen haber quemado sus últimos cartuchos tratando de derribar al gobierno Iraní, pero han fracaso, parecería que su tirada ahora se enfoca en atrincherarse en el continente Americano.
No es mera casualidad, la reciente derrota electoral de la izquierda colombiana, proceso acusado de irregularidades importantes o el secuestro del Presidente Venezolano, Nicolás Maduro, tampoco la intensificación de los bloqueos comerciales en contra de Cuba. Basta con mirar que, en menos de una década, América Latina pasó de contar con una amplia mayoría de gobiernos de izquierda a ser prácticamente gobernada por partidos de derecha.
Con las elecciones para la Presidencia de Brasil en los próximos meses, podríamos vislumbrar un panorama donde México y Cuba sean los últimos faros de la izquierda en toda América. Destacando por supuesto las declaraciones tupidas del gobierno estadounidense de bombardear territorio mexicano o directamente de invadir la isla cubana.
Es entonces que podemos contemplar un panorama dual, a nivel nacional nos encontramos en un momento histórico de unidad del pueblo mexicano, a nivel internacional nos enfrentamos a lo que podría ser también un intento histórico de intervencionismo extranjero en contra de la patria mexicana.
Un intento extranjero, de regresar a México a gobiernos títeres, a partidos vendepatrias, a entreguistas, a especuladores y simuladores, a dejar que México sea el patio trasero de otras naciones. Un intento de obligar a olvidar la lucha contra la pobreza y volver a la lucha por la ganancia, un intento de obligar a volver a tener al pueblo mexicano en el olvido.
Es por ello, que a pesar de contar con tanto apoyo y respaldo, no podemos confiarnos, no podemos descansar tranquilos de que no podría pasarnos lo que le pasó al pueblo colombiano, venezolano, ecuatoriano o bolivariano, no podemos creer que hemos hecho lo suficiente, porque a nuestras puertas se encuentra un nuevo momento histórico que determinará no solo el rumbo de nuestro país, sino del continente entero.