Pocas iniciativas en las que van juntos gobierno y sociedad civil suelen ser tan fructíferas como el Concurso binacional México Canta por la cantidad de participantes, el entusiasmo del público, el fomento de nuestras raíces a través de la música y la identificación de nuevos talentos.
En el centro del éxito de este proyecto, cuya edición 2026 tuvo su gran final el pasado 13 de septiembre, está su genuino propósito que sí o sí nos involucra a todas y todos: cambiar la narrativa contenida en la música popular o regional para evitar la apología de la violencia y el delito, así como la normalización de conductas antisociales y que lastiman la dignidad humana, e impulsar lo mejor de las y los mexicanos desde la fuerte tradición que se tiene en las composiciones musicales.
En muchos países, no se diga América Latina, la música mexicana es gratamente apreciada por la calidad de sus autores, intérpretes y letras que marcan huella y dejan un buen sabor en la memoria y el espíritu.
Cuando son citadas algunas piezas, las evocaciones que hacen las personas se acompañan de recreaciones de paisajes, historias y situaciones que ponen a México por todo lo alto.
El total respaldo por parte de la Presidenta Claudia Sheinbaum a México Canta, y la ejemplar colaboración entre el Consejo Mexicano de la Música y la Secretaría de Cultura, han hecho que esta odisea entregue buenas cuentas al pueblo.
En su más reciente edición, casi 16 mil 300 jóvenes (10 mil 528 de México y cinco mil 761 desde Estados Unidos) se inscribieron a la convocatoria, mil más que en 2025. Las semifinales tuvieron lugar en escenarios de raigambre: el Orpheum Theatre, en Los Ángeles, California, y el Teatro Ángela Peralta, en Mazatlán, Sinaloa.
La gran final tuvo lugar en el emblemático Auditorio Nacional, y los tres ganadores oficiales surgieron luego de la emisión de más de un millón de votos electrónicos registrados directamente la página oficial de México Canta. Y como colofón, los triunfadores fueron los encargados de abrir el concierto que con motivo de las fiestas patrias se llevó a cabo en el Zócalo de la Ciudad de México, ante miles de asistentes.
Tiffany Galaviz, Lizandro Espinoza y Bryan Soto, los ganadores de México Canta 2026, no surgieron precisamente desde las maquinarias de comercialización y entretenimiento de las televisoras o de estrategias de la industria, sino desde la misma gente que les dio su confianza y voto para triunfar.
Supimos más de ellos por la transmisión en vivo de más de 40 medios públicos en el país, y audiencias de otras naciones pudieron conocerlos a través de las señales internacionales del Canal de las Culturas de México (Canal 22) y Canal Once, además de redes sociales.
Cuando se habla de atención a las causas, combate a las adicciones e impulso a una cultura de paz parece que nos enfrentamos a tareas inasibles, invisibles, incomprensibles. Por fortuna, con aliados como México Canta se encienden motores potentes de participación comunitaria que elevan el orgullo nacional y hacen de nuestras raíces y tradiciones eficaces vehículos de transformación social.
Tuve el agrado de conocer de cerca la organización del certamen durante una presentación a medios. Comprobé su notable nivel de producción; el respeto y aprecio que prodigan a los jóvenes artistas; el grado de compromiso de los representantes del Consejo Mexicano de la Música y de la Secretaria de Cultura, Claudia Curiel, con esta iniciativa; la cálida presencia de las familias y comunidades de las que provienen los participantes, en fin, toda una serie de factores que han hecho posible el éxito.
Igualmente grato ha sido ver que personalidades como Majo Aguilar hayan hecho suyo este concurso, lo mismo que varias agrupaciones musicales de renombre, para dar confianza a las y los jóvenes, estimularlos y llenarlos de aliento. En el mismo tenor está la colaboración con la plataforma Spotify, donde está disponible la playlist oficial de México Canta.
“Desde ambos lados de la frontera, estas voces renuevan la música mexicana con identidad, talento y libertad creativa, y demuestran que es posible construir nuevos referentes sin hacer de la violencia un destino”, dijo la Secretaria Curiel en el marco de la gran final.
Lo mejor está por venir. Tras el éxito de este trabajo conjunto, la Secretaría de Cultura y el Consejo Mexicano de la Música ya preparan más rutas para identificar entre las y los jóvenes del país nuevos talentos que abracen nuestro legado histórico, tradiciones y costumbres y hagan de ello un referente en el mundo.
Sin duda, símbolos, acciones y representaciones que tienen sus efectos en la construcción, letra a letra, del México que queremos.