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  • hace 4 horas
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"My President"

"My President"

Por Francisco Vázquez Salazar

La comunicación que expresamos, incluida la parte no verbal, proviene en su parte consciente de la elaboración de pensamiento que, a su vez, se nutre de varios estímulos y factores vinculados a información, contexto, memoria y emociones, entre otros.

En el encuentro el día de ayer entre los líderes de la icónica banda irlandesa U2 con la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, en el marco de un evento con fines sociales en la Ciudad de México, éstos se declararon sus fans e incluso Bono, figura mundial asociada a causas progresistas, le llamó “Mi Presidenta” y tuvo un intercambio con ella respecto a la importancia de los programas sociales que aquí se aplican.

El establecer un sistema de salud universal y lograr el incremento al salario mínimo fue lo que más llamó la atención de Bono, además de la asistencia de la mandataria a la Asamblea General de la “Street Child World Cup”, donde los músicos fueron embajadores. El diálogo, aunque breve, dio para que Sheinbaum también destacara a la educación y a la vivienda como foco de políticas que corresponden a derechos humanos y no a privilegios, lo que fue aún mejor admitido.

El video del encuentro deja ver una coincidencia genuina desde el saludo entre la Presidenta y The Edge y Bono, en ese orden. A la cortesía mutua de “es un honor para mí…” siguieron expresiones que recalcan razón y sentimiento de lo que una persona siente y desea comunicar; el análisis de la situación desde la comunicación no verbal reafirma lo que aquí se dice.

Llámenle agenda setting, casualidad o circunstancia, pero confróntenlo también con las recientes apariciones o reuniones de la Presidenta con otros personajes emblemáticos del mundo de la música como BTS, Majo Aguilar y hasta el escurridizo cantante y compositor del regional mexicano Junior H, quien goza de un amplio público. No sería posible si no hubiese algún tipo de afinidad o reconocimiento, sea a la persona o a sus causas, y esto último es lo que nos interesa.

Al valor de la imagen de una Presidenta fuerte, situada, ha de corresponder un sustrato, una historia de lucha y un calificado denuedo por perseguir objetivos en los que firmemente se cree, como el combate a las desigualdades y la lucha por la dignidad humana. Y eso es lo que se ve, o lo que ven quienes, ante una Jefa del Ejecutivo, expresan reconocimiento, empatía y solidaridad con la causa.

Por supuesto que hay otras voces y otros intereses que también deben interesar en el entorno de la Presidenta y, precisamente porque se es la responsable de una nación, toca hacerlos confluir hacia objetivos comunes, donde estamos todas y todos. Lo demás es ruido, discordia, afanes inconfesables a los que también hay que saber darles trámite.

Paz, fraternidad, fútbol, música, juventud y justicia social fueron etiquetas del encuentro que referimos. Nos toca descifrarlo para amplificar el mensaje y sus valores.

El protocolo es necesario cuando se atienden eventos que implican un orden en el programa de actividades, pero hay que darle su justa dimensión a todo lo que se simboliza y se representa para encontrar verdades que muchos se empeñan en distorsionar y que quedan en batallas pírricas.

Una agenda presidencial genuina es posible porque detrás está un o una líder que posee un historial y mantiene un programa de trabajo que concita apoyos y consensos, y que hace visible un horizonte con certezas, a pesar de los consabidos obstáculos.